Hay palabras que nacen del dolor, pero también de la memoria.
Quiero compartir hoy el escrito que publicó mi hija Carmenza Jaramillo Valencia, después del terremoto que volvió a sacudir nuestra tierra.
Sus palabras reflejan no solamente el impacto de lo ocurrido, sino también lo que significa volver a experimentar una tragedia que hace parte de la memoria de quienes vivimos aquel terremoto que marcó para siempre a Armenia.
Comparto a continuación, de manera íntegra, su reflexión:
“Este ha sido un día muy duro, yo ya viví el dolor del primer terremoto en el que mi ciudad quedó destruida y hoy aparentemente no tuvimos tantas afectaciones como en el terremoto pasado, pero los daños, las pérdidas y volver a sentir que nos quedamos sin hogar es muy difícil, porque esa es una experiencia que sí estamos teniendo que vivir nuevamente.
Quienes me conocen saben que mi vida y mis bases de la vida están en Armenia y en Pereira y hoy tengo un dolor más grande en el corazón. Lo más importante, de salud están todos bien, sé que las pérdidas materiales se recuperan, pero lo que no vuelve es la casa de la finca donde crecimos, la casa a la que mi mamá arregló con un gusto, el restaurante que más me gusta, en fin, en cada uno de esos espacios se muere un poquito de mi corazón y mi tierra.”
Carmenza expresa algo que muchas veces no aparece en los balances de daños: el valor emocional de los lugares que hacen parte de nuestra historia.
Una casa no son solamente paredes. Una finca no es solamente una construcción. Un restaurante no es solamente un negocio. Son recuerdos, momentos familiares, esfuerzos y una parte de nuestra propia vida.
Por eso, aunque sabemos que los daños materiales podrán repararse con el tiempo, también debemos reconocer y acompañar ese dolor que queda cuando se afectan los lugares que sentimos como nuestros.
Como padre, comparto sus palabras con especial sentimiento y con la esperanza de que nuestra tierra pueda levantarse nuevamente, como tantas veces lo ha hecho.
Autoría del texto: Carmenza Jaramillo Valencia.
Compartido con su autorización.
📷 Fotografía: archivo personal de Carmenza Jaramillo Valencia
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