Tuesday, August 18, 2026

Un FOREC 2.0

 Por Luis Fernando Jaramillo Arias



Carlos Enrique Moreno Mejía propuso, desde su columna en El Espectador, pensar en un FOREC 2.0. Creo que la idea merece ser recogida y enriquecida con rapidez y el Presidente De La Espriella en su alocución de anoche expresó que iba a constituir un Fondo Milagro con los componentes buenos del FOREC (Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero) diseñado en 1999 para el terremoto de ese entonces) que no fue perfecto, seguramente cometió errores, pero logró algo fundamental: Reconstruir buena parte de una región devastada y, cumplida su misión, desaparecer.

Antes de inventar el FOREC 2.0, valdría la pena hacer una evaluación rápida, objetiva y sin nostalgias del FOREC original: Qué funcionó, qué no funcionó, cómo se relacionaron Gobierno, empresarios, organizaciones sociales y comunidades, y cuáles mecanismos permitieron ejecutar con agilidad y razonable transparencia.

Todavía estamos vigentes muchas personas que participamos en aquel proceso. Andrés Pastrana y Nohra Puyana se comprometieron personalmente con la recuperación de la región, como lo están haciendo ADLE y Ana Lucía Pineda con José Manuel Restrepo y Tatiana Céspedes. Recuerdo, entre otros, a María Mercedes Botero, Everardo Murillo y Jorge Serna en responsabilidades ejecutivas; a Luis Carlos Villegas, Manuel Santiago Mejía y Diego Arango Mora en su dirección; a la Cámara de Comercio de Armenia, el Minuto de Dios y numerosas ONG que asumieron directamente zonas de reconstrucción.

También surgieron iniciativas ciudadanas extraordinarias. La Fundación Quindío Siglo 21, bajo el lema “Nos mueve la tierra”, recibió apoyos, hizo seguimiento a las obras, construyó escuelas y desarrolló diversas tareas complementarias.

Allí hay una experiencia que el país no debería desperdiciar.

Mi propuesta es sencilla: Reunir, con el beneplácito del Gobierno, a qu
ienes participaron en aquella experiencia y a quienes hoy están enfrentando la nueva emergencia; sumar universidades, empresarios y organizaciones sociales, y diseñar en pocas semanas un modelo actualizado. Ya Jorge Serna ha adelantado varias publicaciones con mucho conocimiento de cómo se desenvolvieron las cosas entre 1999 y 2002, fecha de la liquidación: Buena gestión, buena ejecución, nada de corrupción.

No para sustituir al Estado, sino para ayudarlo.

Un FOREC 2.0, bien concebido, podría ser un verdadero regalo al país: Experiencia acumulada puesta al servicio de un Gobierno enfrentado, de repente, a un imprevisto monumental.


Tuesday, August 11, 2026

 Hay palabras que nacen del dolor, pero también de la memoria.

Quiero compartir hoy el escrito que publicó mi hija Carmenza Jaramillo Valencia, después del terremoto que volvió a sacudir nuestra tierra.

Sus palabras reflejan no solamente el impacto de lo ocurrido, sino también lo que significa volver a experimentar una tragedia que hace parte de la memoria de quienes vivimos aquel terremoto que marcó para siempre a Armenia.

Comparto a continuación, de manera íntegra, su reflexión:

“Este ha sido un día muy duro, yo ya viví el dolor del primer terremoto en el que mi ciudad quedó destruida y hoy aparentemente no tuvimos tantas afectaciones como en el terremoto pasado, pero los daños, las pérdidas y volver a sentir que nos quedamos sin hogar es muy difícil, porque esa es una experiencia que sí estamos teniendo que vivir nuevamente.

Quienes me conocen saben que mi vida y mis bases de la vida están en Armenia y en Pereira y hoy tengo un dolor más grande en el corazón. Lo más importante, de salud están todos bien, sé que las pérdidas materiales se recuperan, pero lo que no vuelve es la casa de la finca donde crecimos, la casa a la que mi mamá arregló con un gusto, el restaurante que más me gusta, en fin, en cada uno de esos espacios se muere un poquito de mi corazón y mi tierra.”

Carmenza expresa algo que muchas veces no aparece en los balances de daños: el valor emocional de los lugares que hacen parte de nuestra historia.

Una casa no son solamente paredes. Una finca no es solamente una construcción. Un restaurante no es solamente un negocio. Son recuerdos, momentos familiares, esfuerzos y una parte de nuestra propia vida.

Por eso, aunque sabemos que los daños materiales podrán repararse con el tiempo, también debemos reconocer y acompañar ese dolor que queda cuando se afectan los lugares que sentimos como nuestros.

Como padre, comparto sus palabras con especial sentimiento y con la esperanza de que nuestra tierra pueda levantarse nuevamente, como tantas veces lo ha hecho.

Autoría del texto: Carmenza Jaramillo Valencia.
Compartido con su autorización.

📷 Fotografía: archivo personal de Carmenza Jaramillo Valencia


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